martes 18 de septiembre de 2007

Micro relato

La última copa podría haber terminado con aquella angustia, con aquel desazón de no saber que le pasaba, qué era lo que finalmente había conseguido convertir su vida en una central de reciclaje. Pero se dio cuenta de que la botella semivacía transformaba la realidad en algo mucho más complejo y distorsionado, y su corazón no había encontrado consuelo. Consuelo para olvidar una historia interrumpida por su estupidez. Pensó que quizás, haberse engañado a sí mismo era la principal razón de que ella le dejara. Que haberla dicho en alguna ocasión que la quería, habría sido una buena idea. Era tarde pero ahora se lo diría. Cogió el teléfono. Tras tres segundos, ella contestó y el se derrumbó borracho. Silencio…